Pues esta vez pagas tú…

Telefonía, prescripción, consumidores

Hace un tiempo dedicamos una entrada del blog para comentar las desventuras de uno de nuestros clientes, acosado por una compañía telefónica, que le amenazaba una y otra vez con demandarlo por una deuda tan vieja como prescrita…

Al parecer, alguien de una empresa de recobros, de nombre impronunciable (solo tiene consonantes), debió leer la entradilla y aceptó nuestra petición de demandarnos…

Nosotros nos opusimos a la petición de monitorio, como no podía ser de otra forma, alegando entre otras cosas la prescripción de la deuda.Tras ello, el Tribunal señaló fecha para el juicio verbal correspondiente, ya que la cuantía era de unos quinientos euros.

La práctica habitual de estas empresas de recobros es aprovecharse de la estructura judicial y de las peculiaridades del juicio monitorio. Si el demandado no contesta, se despacha inmediatamente ejecución y embargo de bienes, y si hay oposición se señala juicio. Entonces desisten, no les interesa afrontar los costes de que un letrado defienda la reclamación en el acto del juicio verbal, a pesar de que el Juzgado, por así decirlo, ha hecho ya casi todo su trabajo. Además, por regla general, ese desestimiento no les genera costas, e incluso les permitiría reclamar en un futuro por la misma deuda…

Es decir, se pone en marcha todo el coste de un procedimiento civil, muchas veces sin fundamento, porque no les cuesta nada, y si cuela -porque no hubiera oposición-, cobran una deuda que la mayorías de las veces no está fundada ni acreditada.

Pues bien, en nuestro caso, señalado juicio, y siguiendo esa práctica habitual, la empresa, apenas un día antes, desistió del procedimiento, solicitando el archivo, sin dar explicaciones.

Como se da traslado del desestimiento a la parte demandada, nosotros nos opusimos, porque, entre otras razones, ya se nos habían ocasionados gastos por una infundada reclamación, y porque esa retirada de la demanda no evitaba que volvieran en un futuro a reclamar, así que solicitamos que se le impusieran las costas por temeridad manifiesta (reclamar una deuda prescrita y retirarla con juicio a las puertas sin alegar razón alguna…), al amparo del art. 394.3 y 396 de la LEC

Pues así ha sido. El Tribunal, harto suponemos de unas prácticas abusivas que colman de trabajo las secciones civiles -poner demandas infundadas y retirarlas en cuanto hay oposición-, y atendiendo nuestros argumentos, y a la falta de razones de la mercantil para desistir, le ha impuesto el pago de todas las costas causadas.

La demanda era infundada, no aportaba prueba de la deuda, y además estaba prescrita, así que no podemos sino aplaudir la decisión del Juzgado, por sancionar adecuadamente una conducta procesal muy temeraria, y que esperemos que, gracias a resoluciones tan valientes como esta, a partir de ahora sea algo menos habitual…

Así que si la empresa en cuestión pensaba que, de nuestros impuestos, le ibamos a costear una reclamación infundada, y salirle gratis… Esta vez no, esta vez le toca pagar a ella…

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2 Respuestas a “Pues esta vez pagas tú…

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