La declaración de la víctima como única prueba

En materia de violencia doméstica a menudo nos encontramos con una cuestión que alimenta dos posturas encontradas. Por un lado, las víctimas creen que su testimonio no bastará para sustentar una acusación penal, y por eso no denuncian. En el rincón contrario, determinadas voces aluden, de forma demagógica, a la facilidad con la que una mujer, sólo con su testimonio, puede conseguir una condena, a pesar de la presunción de inocencia…

La realidad es que ninguna de las dos posturas, por extremas, son correctas. Las víctimas de violencia deben saber que su mero testimonio podrá sustentar una sentencia condenatoria, siempre que cumpla ciertos requisitos, de igual manera se puede rebatir una acusación que se base sobre la declaración de la víctima que no cumpla con ciertas garantías.

La doctrina mantiene una linea jurisprudencial clara, según la cual, el testimonio de la víctima, pese a ser parte, puede ser prueba válida para enervar la presunción de inocencia, siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos:

1) Ausencia de incredibilidad subjetiva derivada de las relaciones acusado-víctima, anteriores a los hechos de autos, que pudiera conducir a la deducción de la concurrencia de un móvil de resentimiento o enemistad que privaría al testimonio de la aptitud para generar el estado subjetivo de certidumbre en que la convicción jurídica estriba;

2) Verosimilitud de las imputaciones vertidas.

3) Corroboraciones periféricas de carácter objetivo de tales imputaciones, como los partes de lesiones ó el informe forense.

4) Persistencia de la incriminación, que, si es prolongada en el tiempo, deberá carecer de ambigüedades y contradicciones.

De lo anterior se extraen dos conclusiones. La primera, para la víctima, que es posible sostener la acusación, pero que es importante contar con asesoramiento desde el primer momento para preservar todos aquellos elementos objetivos que corroboren su versión, así como mantener un discurso coherente desde la denuncia hasta el acto del juicio.

La segunda, es que la defensa del imputado tiene una serie de filtros en los que basar la contradicción del testimonio y no limitarse a una mera alegación exculpatoria, puesto que como dice nuestra más moderna jurisprudencia En todo caso los indicados criterios no son condiciones objetivas de validez de la prueba sino parámetros a que ha de someterse la valoración del testimonio de la víctima, delimitando el cauce por el que ha de discurrir una valoración verdaderamente razonable (STS 12 de Marzo de 2014).

Prisionera

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